[Last two abbots of Montserrat covered up the abuses of monk accused in 1999]
MADRID (SPAIN)
El País
January 19, 2019
By Íñigo Domínguez
Un menor acusó a Andreu Soler, director de los ‘boys scout’ del monasterio durante 40 años, y recibió una compensación de 7.200 euros. La única medida fue apartar al fraile un año más tarde
Los dos últimos abades del monasterio de Montserrat, Sebastià Bardolet y el actual, Josep Maria Soler, conocieron desde 1999 la denuncia de abusos de un menor contra un monje, Andreu Soler, y no tomaron ninguna medida. Solo en 2000 el acusado fue trasladado a otro centro de la orden, El Miracle, en Lleida, pero la abadía reconoce, a través de su portavoz, Bernat Juliol, que no lo denunció a la policía, ni abrió ningún procedimiento canónico, según las reglas de la Iglesia, ni lo notificó al Vaticano. Ello a pesar de que la Santa Sede obligó desde 2001 a comunicar a Roma las denuncias de abusos. Tampoco se informó de los motivos del traslado al resto de los frailes. Este monje, fallecido en 2008, era una personalidad muy conocida en Cataluña, pues fue el fundador en 1959 del grupo scout católico de Montserrat, los Escoltes de Servei, o Els Nois de Servei, y su director durante 40 años. Tampoco se explicó a las familias y miembros de la organización los motivos de su marcha. La víctima, Miguel Hurtado, que sufrió los abusos cuando tenía 16 años y el fraile contaba con 65, ha revelado por primera vez su historia a EL PAÍS. También aparecerá en el documental Examen de conciencia, de Albert Solé, que Netflix estrenará el próximo viernes. El monasterio de Montserrat, a raíz de las preguntas de este periódico y un medio catalán, ha decidido divulgar una nota reconociendo los hechos esta tarde.
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